Nubes y Esperanzas

ventana Manolo redPor Manolo Lafuente

Por estos días, no son precisamente aniversarios lo que nos faltan.

Elegí.

Unos son cercanos, otros lejanos. Unos son titulares, otros suplentes, Algunos arrojan ganancias, otros recogen impuestos. Unos son diarios y cotidianos, otros cortes y supremos. Algunos son olvidables y otros ni llegarán a serlo: ni aniversarios, ni recordables.

Pero todos, hasta los olvidables antes de serlo y los que no llegaron a serlo pero pintaban para, todos, como siempre, nos traen la nostalgia insondable de un tiempo que ya no volverá, el balance que creemos, inevitablemente, estar obligados a hacer, y la extraña sensación y la esperanza de presentir un futuro que esperamos nos contenga .

Y quien decide, no ya cual festejar y cual repudiar, cual recordar y cual olvidar, sino que momento, que encrucijada, se va a convertir en un aniversario. Y ¿de que?

Parafraseando a Miguel de Unamuno en su discurso (paradojal porque fue pronunciado un 12 de Octubre, por entonces Día de la Raza, mientras el inválido general Millán-Astray aullaba “Muera la intelectualidad traidora, Viva la muerte”.) “Hay ocasiones en que callar es mentir, porque el silencio puede interpretarse como aquiescencia”

Y como además, alguna vez me dijo Marcel Marceau (que un mimo te hable ¿no es todo un mimo?), el peor de los pecados capitales no está en los pecados capitales: es la mentira.

Y no mentiremos si ponderamos dos aniversarios, entre tantos.

El mismo día de las elecciones legislativas, el 27 de Octubre, se cumplen tres años de la muerte de Nestor Kirchner.

El mismo día de la audiencia pública informativa sobre la Ley de Medios a la que convocó la Corte Suprema que aún no se expidió cuando ya se cumplen cuatro años de su aprobación por amplia mayoría en el Congreso, y….el cumpleaños número 68 de Clarín…que nació en 1945….

¿Casualidad? ¿Causalidad?

Difícil es saberlo sin caer en lo conspirativo o en lo meramente azaroso.

Schopenhauer, el filósofo que hizo cumbre en el idealismo occidental, escribió: “El destino mezcla las cartas y nosotros las jugamos”.

Einstein, el físico considerado como el científico más importante del siglo XX, en cambio….¿en cambio?, afirmaba que “Dios no juega a los dados”.

Sobre la hipótesis del primero, alguien imaginó que la casualidad se encontró con el tiempo y decidieron jugar al ajedrez. Cada movimiento de la casualidad, reducía al tiempo; éste, nervioso por lo que pudiese pasar, se adelantaba sin reflexionar en su estrategia, en todos y cada uno de los movimientos que estaba haciendo; en cambio la casualidad sabía bien a lo que jugaba y así fue como no defraudó.

Sobre la afirmación del segundo, otro alguien dijo que Dios no juega a los dados sino a las escondidas.

¿Habrá sido casualidad o causalidad que el gran Chaplin haya hecho hablar, cantando, a su Carlitos-Charlot tan sólo una vez en “Tiempos Modernos”?

Pero en una jerigonza, tan incomprensible que un diálogo de sordos sería más fructífero:

Se Bella ciu satore Je notre so cafore Je notre si cavore Je le tu le tu le twa
La spinach or la tuko Gigeretto toto torlo E rusho spagaletto Je le tu le tu le twa

Claro como el agua, claro. Imposible entenderse así.

Pero, casualidad o causalidad, los aniversarios de estos días, incluído San Martín, debieran hacernos reflexionar sobre el futuro.

Y como siempre cito la fuente, y a veces hasta voy, va Horacio González.

“Descartemos dos visiones extremas. Se equivocan quienes suponen que hay un “aparato estatal” que tiene efectos coercitivos sobre el voto –el viejo espectro del clientelismo–, como quienes también digan que los “aparatos comunicacionales” hayan llenado de comidilla servil a la oposición (…) Ahora es un liberalismo que puede no aludir a invasiones, bombardeos, confiscación de embarcaciones, administraciones de la usura mundial que tiene a su servicio cortes supremas, aviones militares no tripulados, pero aparece como su complemento. Apéndice que en su mejor nivel es medroso y en su peor nivel es oportunista y pusilánime. Ese neoliberalismo se apresta a volver, alimentado por afluentes sombríos, que algunos conocen bien, otros no aciertan a detectar, aunque pronuncien muchas veces palabras superficialmente adecuadas. Lo sabíamos. Es tiempo de auscultar lo que somos, interpretar con agudeza los nuevos horizontes de justicia y rehacernos en el acoso.”

Sigo citando la fuente, sigo yendo y Enrique Lacolla viniendo.

“Las PASO no han sido un éxito para el Ejecutivo. No hay que disimularlo, pero tampoco hay que desanimarse. Lo derrotado han sido las limitaciones del modelo, más que su tendencia (…) Junto a estos factores hay que tener en cuenta otros que no son responsabilidad del gobierno, como es la errática disposición de las clases medias a la hora de emitir el voto. Hay en ellas una mala memoria respecto del pasado que en parte puede deberse a la labor de los medios masivos de comunicación que responden al sistema profundo del poder en Argentina, pero que también proviene, sin lugar a dudas, de los límites de su requerimiento social. Les molestan los planes de asistencia social, les irritan las regulaciones cambiarias, les eriza la piel la proximidad con el chavismo y anhelan diferenciarse lo más claro posible de los sectores menos provistos y aproximarse, miméticamente, al estilo de vida de los sectores privilegiados. Parecen no recordar la devastación practicada por la desregulación económica del menemismo (el uno a uno permitía viajar a Europa y a Miami, después de todo), y no recuerdan ya su desesperación cuando la crisis del 2001, de la cual se salió en gran medida gracias a la reorientación de la economía por parte del Estado después de 2003. Creen o quieren creer lo que les cuentan los voceros de la “prensa independiente”: que fue el “viento de cola” de la coyuntura mundial y del boom de la soja lo que les permitió salir a flote.”

En ambos autores, campea la causalidad. Sólo es casualidad que vos hayas llegado hasta acá leyéndolas, y espero que analizándolas.

Y si la  historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debió suceder, va una copla anónima española, la misma que no casualmente, dio titulo a estas líneas.

Nubes y esperanza

Y el cielo se encuentra nublado no se ve relucir una estrella,
los motivos del trueno y del rayo vaticinan segura tormenta

Y son, y son, y son tiempos borrascosos
que tienen, que traen, las lágrimas a los ojos.

Y el cielo ya se ha despejado ya se ve relucir una estrella,
y reluce con brillo potente todo el mundo confía en ella.

Y son, y son, y son
tiempos de bonanza que tienen, que traen,

que están llenos de esperanza.

*Columna publicada sábado 17 y domingo 18 de Agosto en http://www.cba24n.com.ar/

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